ALINA DE SILVA
La descubrí gracias a un amigo que me envió para que escuchara “Ilusión”, un tango con letra y música de Manuel Pizarro y en él, no sólo logré reconocer a una excelente cancionista con muy buena voz, sino a una mujer que transmite sus sentimientos en el estado más puro. En Alina no hay ningún misterio. Ella se presenta como es, en esencia tango y hace que el oyente preste atención a esa confesión, escuchando sabiamente sus palabras, para que su voz en la grabación desplace a un segundo plano a la orquesta que la acompaña de forma ejemplar. Nació en La Punta (Callao, Perú) y murió en Lima. Su padre, de origen francés, Carlos Oscar Lestonnat, era miembro de la marina francesa y su madre, de origen italiano, Emilia Armanda Tomasa Cavenecia, ama de casa. Quién podía dudar que esta morocha, de piel blanca y ojos negros, con su vestimenta de paisana y el pañuelito al cuello no fuera argentina, si lo que ella cantaba devolvía pasión por lo nuestro. Cantó “Mi Buenos Aires querido", ...